Google+ Seguidores Goticos

¡Seamos Más Seres De La Dulce Soledad Gotica! Unete

jueves, 28 de noviembre de 2013

Llévame de la mano

Llévame de la mano
hacía aquel horizonte sin salida,
donde estemos únicamente nosotros
disfrutando la dicha de la vida.

Y donde las auroras
que nacen desde tus ojos,
con esa luz cegadora
abran de tu corazón los cerrojos.

Donde el viento cante
y lo haga a tu oído,
con un sonido susurrante
que te diga: 'ven conmigo'

Y a través del bosque
te dirija hacia mí,
sin ningún desenfoque
que te impida seguir.

Al llegar a tu destino
me tendrás esperando,
sentada en aquel camino
desesperadamente suspirando.

Cuando voltee a verte
comenzó a volar,
se apagó mi mente
y empecé a llorar.

Maldije aquella desilusión
que sentí al despertar,
y comprendí tras esa ilusión
que jamás me llegarías a amar.

Olvidaste.

Olvidaste todo de mí,
olvidaste quién fui en tu vida.

Borraste todo recuerdo
olvidaste que te amaba como a nadie,
te fuiste y me cerraste las puertas de tu vida.
Dices que las cosas cambiaron porque ahora
hay alguien que ocupa mi lugar,
alguien que logró que me olvidaras.

Borraste hasta la última letra de mi nombre,
dices ya no amarme...
Lamento haber sido tu gran error
lamento haber arruinado tu vida.

Ahora te veo pasar y ni me miras,
¿será tan grande el olvido?
¿Será que fui tan poco para ti?

Preguntas... Preguntas y más preguntas
son las que me hace este tonto corazón,
tonto por no comprender que te ha perdido.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Tengo...

Tengo que aprender a no llamarte
en mis recuerdos, a no nombrarte
cuando estallo en llanto por extrañarte,
resignarme a tu ausencia y olvidarte.

Tengo que aprender a no gritarte
en mi dolor, a entender que te has ido,
que Dios definitivamente nos separó
sin remedio, con motivo y razón.

Tengo que aprender a no necesitarte
como el oxígeno en mi respiración,
a no lamentar tu ausencia y desamor,
olvidar tu compañía, tu mirada y tu risa.

Tengo que aprender aceptar la vida sin ti,
a que tu destino y el mío nunca se unirán
por el tiempo vivido y lo ajeno de ti, de mí
y la crueldad del inentendible devenir.

Tengo que aprender a no pensar en ti,
a quitarte de mis íntimos sentimientos
y borrarte de mis ansias de vivir
porque no te tengo, ni te tendré en mí.

Tengo que aprender a no verte a diario,
a apagar el fuego incitado por tu esencia
aunque mi existir no tenga color, sea un calvario,
obscuro, insípido y frío sin tu presencia.

Tengo que aprender a no desearte en mis sueños,
aceptar la realidad de nuestro desprendimiento
que la vida es bella aunque no te vea
y que nos aleja aparte del tiempo, un mandamiento.

Tengo que aprender a borrarte de mis sentimientos,
y cubrir el hueco de mi corazón donde te tengo,
sacarte de ahí, donde prisionero te mantengo
ya que nunca estaré en tus pensamientos.

Te perdi.

A estas horas
lo único que deseo de ti
es decirte algunas de las cosas
que no te he dicho.

Tu duelo será efímero,
será la expresión de tus verdades,
tendrá la extensión de tus dones,
la magnitud de tus bondades…
insisto: Será efímero entonces.

El olvido cobrará la dimensión de tus engaños,
de tus maniobras…de tus cálculos exactos…
de tu lanza de fuego.

Habré perdido tu nombre de mi boca
mucho antes de que lo notes.
Ni siquiera hombre podré llamarte:
te rebasa la grandeza de la especie,
sobresale por tus contornos…
exige en demasía la prolongación de la piel que te cubre.

Y no te alcanza.

Te faltan proezas
y te sobran errores para creerte hombre.

Tampoco creas que habré de enjuiciarte
con culpas que no mereces:
no prolongas mis vigilias
ni alteras mi creación onírica…

Quédate tranquilo… yo ya te olvido.
Intenta tú lo mismo y ya no me llames…
las agujas empantanadas de mi reloj ciego
ya se mueven…
y mis oídos ya no resucitan cuando me nombras…

Igual…
No sé qué harás con tantos hilos ahora liberados…
¿Podrías construirte una vida? Inténtalo…
Pero recuerda no llamarme
cuando no sepas cómo hacerlo solo.

Mi notas de amor

Las notas ya sonaban
al compás del violín,
cada vez que cantaba
era melodía sin fin.

Toda música llega 
muy lejos a donde sea,
hasta llega al alma perdida
de cualquier persona cautiva.

Se escucha en el fondo
las gotas de la lluvia,
suenan tan maravilloso
simplemente dulce melodía.

Cierra los ojos y escucha mis latidos
escucha lo que siento tiene sentido,
pon tu mano y siente mi corazón
escucha fuerte. Son notas de amor.

Hoy te diré ADIÓS.

Un día te dije hola
hoy te diré adiós,
un día pensé en morirme
al otro día ya no,
te quiero tanto y tanto
como nunca quise yo,
porque en mi mente apagada
sólo existía tu amor.

Será tan cruel el destino
que a mi corazón desarmó
ante tu ataque de besos
mi corazón se rindió.

Quizá en el distante futuro
vuelva a latir por amor,
más hoy en el horizonte
sólo hay tristeza y dolor.

Ya montó en un unicornio
ya partió hacia el más allá,
el sentido de la vida
nunca jamás volverá.

Maldito sea el destino
que te puso en mi caminar,
porque ayer yo tanto te amaba
y ahora te voy a extrañar.

Porque descuidé a mi amada,
porque cometí ese error
el destino cruel que se cobra,
mi vida de pecador,
que crueldad de los sentires,
que dolor en mi corazón
que ante el corazón tuyo,
retiembla el mío con fervor.

Ya solté más de una lágrima
ya el viento se las llevó
quizá caigan en un río
que lave todo el dolor.

Como duele el despedirse
también el decir adiós,
el corazón se destroza
y no queda más del amor.

Adiós corazón en llamas
adiós tentación del amor
en mis lágrimas queda tu sueño
el que algún día tuve yo.

Este vacío.

El vacío de tu ausencia
ha dejado un gran dolor,
me siento muerta en vida
está destrozado mi corazón, 
porque te fuiste hermana mía
si tú tenías que estar aquí, 
entre nosotros día a día
para hacernos sonreír.

Sólo Dios sabe porqué
te quiso llevar no me explico
todavía la lección que teníamos que enfrentar.

Ya estás en el cielo vigilándonos estás
y en nuestra mente y nuestro corazón
Siempre presente estarás
Te queremos hermanita
Nunca nos vayas a olvidar...

sábado, 9 de noviembre de 2013

Carruaje de la muerte.

En la noche, cuando los enfermos yacen despiertos,
Escucho pasar al Carruaje de la Muerte;
Lo oí pasar salvaje, por senderos desiertos,
Y supe que mi hora aún no había llegado.
Click-clack, click-clack, los cascos pasaron,
Tirando del Carruaje, viajando en rápidas alas,
Viajando lejos, a través de la lúgubre noche.
Los muertos deben descansar hasta el alba.
Si alguien caminase sigiloso tras sus huellas,
El Carro y los caballos, negros como la medianoche,
Verá viajando a la Sombra de la Perdición,
Que atrae a todos, y a cada uno por venir.
Dios es piadoso con los que aguardan en la noche,
Escuchando al Carruaje de la Muerte en el umbral,
Y aquel que lo oiga, aunque sea débilmente,
El espantoso Carro se detendrá para él.
Él partirá con el rostro lívido,
Subiendo al Carro y tomando su lugar,
La puerta se cerrará, sin nunca vacilar.
Rápido se cabalga en compañía de los muertos.
Click-clack, click-clack, la Hora es fría,
El Carruaje de la Muerte sube la distante colina.
Ahora, Dios, Padre de todos nosotros,
Limpia de tu viuda las lágrimas que caen

Amor más allá de la tumba.

El amor vive más allá de la tumba,
De la tierra que se desvanece como una sombra.
Yo amo en los abismos,
Pues el fiel y verdadero amor

Yace en un sueño eterno;
La felicidad de las suaves noches
Llora en la víspera del rocío,
Donde el amor jamás es reproche.
Lo he visto en las flores,
Y en la ansiosa gota de lluvia
Sobre la tierra de verdes horas,
Y en el cielo con su inmortal azul.
Lo he oído en la primavera,
Cuando la luz certera,
Cálida y amable,
Flota sobre las alas del ángel,
Trayendo amor y música en el aire.
¿Y dónde está la voz,
Tan joven, tan hermosa, tan radiante,
Que envuelve el encuentro de los amantes?
El amor vive más allá de la tumba,
De la tierra, las flores y la sombra,
Yo amo sus torturas,
Sus jóvenes y fieles tersuras.

El ataúd

Mí esperanza, yo sé que tú estás muerta.
No tienes de los vivos
más que la instable fluctuación perpetua;
no sé si un tiempo vigorosa fuiste,
ahora, estás muerta.
Te han roído quién sabe
qué larvas metafísicas que hicieron
entre tu dulce carne su cosecha.
En vano
el mágico abanico de tus alas
con irisadas ráfagas me orea
soltando al aire turbadoras chispas.
Yo sé que tú eres de esas
que vuelven redivivas en la noche
a decir otra vez su última verba...
Ya te he visto venir
blanca y piadosa como un santo espíritu
sobre el vaivén de las marinas ondas;
te he visto en el fulgor de las estrellas,
y hasta los bordes de mi quieta planta
danzan tus llamas en festivas rondas.
Pero si al interior vuelvo los ojos
Veo la sombra de tu mancha negra,
miro tu nebulosa en el vacío
dar poco a poco su visión suspensa;
sin el miraje de los fueros fatuos
veo la sombra de tu mancha negra.
No llores porque sé los ojos míos
saben vivir en lontananzas huecas;
míralos secos y tranquilos; márchate
y el flotante ataúd reposar deja
hasta que junto a ti también tendida
nos abracemos como hermanas buenas
y otra vez enlazadas nos durmamos
en el sepulcro vivo de la tierra.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

¿Donde?

Dónde están aquellas mañanas
en las que me levantaba
con ganas de vivir?

¿Dónde están aquellas tardes
en las que caminaba
sin miedo a sonreír?

¿Dónde están aquellas noches
en las que me acostaba
con ganas de escribir?

¿Dónde están aquellas mañanas,
aquellas tardes y aquellas noches
en las que no buscaba la manera de morir?