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viernes, 25 de octubre de 2013

Seguiré soñando.

Me iré a intentar conciliar el sueño, 
Aquél en el que se cumple mi más grande anhelo,
Tenerte entre mis brazos por la eternidad.
Y ahí, sueña que sueña,
Rogando a Dios jamás vaya a despertar.

Quizás no lo sepas, y tal vez te dé igual,
Pero créeme que de mi mente, nunca te irás.
Ha pasado tiempo, lo sé,
y me duele en el alma que no sientas lo que yo por ti,
pero me duele aun más el saber que jamás será así.

Porque sin darme cuenta ni advertirlo,
te has convertido en la persona que más quiero,
y como no tienes idea, te has vuelto mi más bello sueño.
Porque sin quererlo o desearlo eres la persona,
¡no!, la única persona de la que estoy seguro me he enamorado.

Dirás, pero qué locuras estás diciendo,
no te conozco ni tú a mí;
no lo niego, quizá lo esté, pero gritaré entre profundos llantos,
que de este hermoso sueño, jamás despertaré.

Porque sin tú saberlo eres por quien más lágrimas he derramado,
pero quien al mismo tiempo la más sublime felicidad me ha regalado.
Y esto es porque te odio y te amo.
De esta profunda contradicción asentarás aun más mi falta de cordura.
No importa, pues qué es la razón, si no el amor y la locura.

Mi mundo se cae en pedazos, los recojo e intento colocarlos en su lugar,
¡no puedo!, no logro recordar en dónde y cómo van.
Te odio y a quién se atrevió a importunar tan bello lugar,
uno en el que sólo yo me quería adentrar.

Pero son más las razones por las que no te puedo dejar de amar;
y si tan sólo de aquel lugar no hubiera encontrado
la más grande razón para odiarte,
por todo lo sagrado que mi vida juraría entregarte.
¡Sigue pensando que estoy loco!,
¡Dime mil veces en la cara que no sé de qué estoy hablando!,
pero te digo que jamás olvidarás a la persona que estas palabras te está entregando.

Me voy a seguir soñando, que ya he estado despierto bastante,
y llorando de este modo… Bueno, no sé cómo explicarte.
Anda, ¡ríete!, y sigue llamando capricho,
ignorancia y obsesión a lo que para este,
tu humilde escritor, es el más grande, profundo y puro amor.

Soñar es lo único que me queda, te ruego por lo que más quieras, no me vayas a despertar.