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jueves, 31 de enero de 2013

Quiero!

Quiero hacer contigo, lo que la primavera hace con los cerezos.

Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.

A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.

De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.

Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.

Tú estás aquí. Ah tú no huyes.
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.

Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.

Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.

Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.
Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.

Algunas...

Algunas tardes de domingo tienen
los ojos tristes.
Es como si en ellas
se hubiera detenido la vida para siempre.
Lirios azules, pensamientos,
silenciosa enredadera de las madreselvas;
las humildes flores de la estación tiemblan.
Un tren se pierde borroso en la lejanía
y es la imagen de un tiempo que no existe;
un cuadro, una inquietante eternidad.
Otro silba y pasa como el vértigo.
El universo se precipita en su abismo.
Pero los rostros de los viajeros
no se inmutan, todo parece irreal,
extrañas figuras
en un tren absurdo como la vida.
Y dan pena los campos, su verde esplendor
como dispuesto para algo, algo hermoso,
algo feliz. Da pena el verde solitario.
Y nadie sabe qué luz extraña se posa en las paredes.
Y nadie sabe 1o que busca en esas tardes,
ni la razón de su maniática tristeza.
Y nadie sabe por qué
le ahoga su corazón sin nadie.

Te amo...?



No te amo como si fueras rosa de sal, topacio 
o flecha de claveles que propagan el fuego: 
te amo como se aman ciertas cosas oscuras, 
secretamente, entre la sombra y el alma.

Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,

sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.

EL JUEGO DE LA ROSA

Hay una rosa escrita en esta página,
y vive aquí, carnal pero intangible.

Es la rosa más pura, de la que otros han dicho
que es todas las rosas. Tiene un cuerpo
de amor, mortal y rosa, y su perfume
arde en la sinrazón de esta alta noche.

Es la cúbica rosa de los sueños,
la rosa de los sueños,
la rosa del otoño de las rosas.
Y esa rosa perdura en la palabra
rosa, cien vidas más allá de cuanto dura
el imposible juego de la vida.

Hay una rosa escrita en esta página,
y vive aquí, carnal e inmarcesible.

Lo Fugaz.

La rosa temblorosa
se desprendió del tallo,
y la arrastró la brisa
sobre las aguas turbias del pantano.

Una onda fugitiva
le abrió su seno amargo
y estrechando a la rosa temblorosa
la deshizo en sus brazos.

Flotaron sobre el agua
las hojas como miembros mutilados
y confundidas con el lodo negro
negras, aún mas que el lodo, se tornaron,

pero en las noches puras y serenas
se sentía vagar en el espacio
un leve olor de rosa
sobre las aguas turbias del pantano. 

Seras mía...

Te tomare entre mis brazos, seduciendo tu alma y conquistando tu mente, tus pensamientos serán para mi, tus sueños serán mi bocadillo diario, mis garras rodearan tu cuello mis colmillos clavare en el, con un suspiro robare tu respiración y en un acto de amor carnal sacare tu corazón y me bañare en tu sangre como acto de agradecimiento por el amor que me otorgas...

Te amo...

Te amo con toda mi alma,
y con todo mi ser....
aun en el frio, siento tu calor con estas palabras....

Te amo....













Para una persona muy especial en mi vida....

martes, 29 de enero de 2013

Que triste...

Que triste este silencio que triste esta soledad que triste es la ausencia que se hace mas larga sin ti.

domingo, 27 de enero de 2013

Como...

Como decirte que te amo
sin obligarte a amarme
como decirte que te extraño
sin sofocarte
como sacarte de mi mente
si mi corazón no comprende
que en ti ya no hay amor para mi

Alma...

Alma en perdición,
Un alma en la perfección,
Un alma en la perdición,

Entre sus recorridos,
Proclama vuestros peores aullidos,
Lo más terrorífico de los seres humanos.

Ojos terroríficos,
Muertos pensamientos,
Bagá entre los tiempos.

Busca venganza,
De su muerte,
En cada hombre viviente.

Fantasma del mundo,
Encanto de la dulzura,
De un alma atormenta.

sábado, 26 de enero de 2013

Aquellos....

Aquellos que ya conocen a la soledad...
son quienes en verdad
aprecian la amistad...

Solo....

Solo quiero cerrar los ojos solo quiero morir en este cielo gris oscuro y vacio ya sin ti nada soy...esta soy yo un angel caido triste soledad y amarga....agel que solo vive de ilusiones de sueños de amores imposibles.

Duelen los sueños...

Soñe que soñaba un dia con mil estrellas
Soñe sin llegar a imaginar
que ni siquiera las rozaria
Soñe que no me estaba permitido
ni tan siquiera soñar un dia..

Y tú desconocido de sueños
me dueles, me duele el amor
me duele el dolor de despertar un dia
como duelen la muerte de los sueños
como duele no poder parar de caminar
por tus caminos perdidos
de despertares y agonia..
me duele no soñar y sentirme vacia...

jueves, 24 de enero de 2013

hoy moriré...

Me e vuelto tan simple, tan sin chiste, me e vuelto tan idiota y egoísta, me encadeno a un sueño que jamas sera verdad, una ilucion que solo existe en mi mente que solo me hace daño por que quiero que así sea, pero hoy, hoy decido salir de estas cadenas, tu felicidad esta a lado de el y yo no lo quiero entender, hoy entendi muchas cosas, por eso decido dejar tu corazón, no te preocupes no lo tirare a la basura, lo guardare en una cajita de cristal que e construido con lagrimas, las ultimas lagrimas que derramo por lo que siento, hoy quiero ser libre al fin, libre de todo por que hoy morire...... 

hoy decido...

con un fuerte viento soplaron en mi contra alejándome de ti, mi vida entera te la entregue y ahora vivo crucificado en esta oscura soledad, rodeado de tinieblas que no me dejan observar, abandonado en una triste agonía, hoy después de tanto tiempo de no querer morir e disidido dejarme llevar por el cruel tormento de la muerte, hoy disido no estar en tu vida, cada minuto que transcurre me devora como un cuervo, el frió desgarra mi piel, el dolor destroza mi alma y con ella cada esperanza y sueño que un dia cosntrui a tu lado, hoy desido salir de tu corazon

martes, 22 de enero de 2013

Ausencia.

Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.

lunes, 21 de enero de 2013

Yo te amaba...

Yo te amaba, jamás declaré mi pasión,
Ni al principio, luego incorrecto,
Tu eres mi amor en cada aspecto,
Mi melodía en cada canción.
Y cuando vi un rostro extraño
Donde la belleza celebró su reclamo,
Sentí la gracia del hombre,
El ser de tu nombre.
Y todos los encantos del rostro y la voz
Que en otros suelo apreciar,
Son sólo el despojo inmortal
De lo que sentía por ti.

sábado, 19 de enero de 2013

¿Mi secreto?

¿Mi secreto? ¡Es tan triste! Estoy perdido
de amores por un ser desaparecido,
por un alma liberta,
que diez años fue mía, y que se ha ido...
¿Mi secreto? Te lo diré al oído:
¡Estoy enamorado de una muerta!

¿Comprendes -tú que buscas los visibles
transportes, las reales, las tangibles
caricias de la hembra, que se plasma
a todos tus deseos invencibles-
ese imposible de los imposibles
de adorar a un fantasma?

¡Pues tal mi vida es y tal ha sido
y será!
Si por mí sólo ha latido
su noble corazón, hoy mudo y yerto,
¿he de mostrarme desagradecido
y olvidarla, no más porque ha partido
y dejarla, no más porque se ha muerto?

Justo...

Justo cuando empezaba a sentirme 
Feliz
tú decidiste por los dos
y lo ultimo que escuche en tu voz
fue un adiós 

Hoy es dia del poeta Edgar Allan Poe fue un gran escrito y poeta

Edgar Allan Poe fue un escritor, poeta, crítico y periodista romántico estadounidense, generalmente reconocido como uno de los maestros universales del relato corto, del cual fue uno de los primeros practicantes en su país. 
Fecha de nacimiento: 19 de enero de 1809, Boston
Fecha de la muerte: 7 de octubre de 1849, Baltimore
Cónyuge: Virginia Eliza Clemm (m. 1835–1847)
Obras: Politian
Padres: Elizabeth Arnold Poe, David Poe, Jr.

De nuevo...

De nuevo abatida en la tristeza 
maldito infortunio
este del desamor,
quisiera olvidar todo
empezar de nuevo
saber que ya nada de ti me volverá
a lastimar
hoy derramo una lagrima
mas por ti
amargura eterna
al aferrarme
a una simple ilusión

jueves, 17 de enero de 2013

Como siempre...

Como siempre...
me sigues dando las sobras de tu amor....
cuando enrealidad quiero todo lo que le das a ella...
tu cariño,
tu ternura,
tu cuidado,
tu deseo de que ella sea feliz,
tu amor...
...mientras yo estoy aqui sentada  comiendo de las sobras...

El corazón delator Edgar Allan Poe


¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia.
Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre... Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.
Presten atención ahora. Ustedes me toman por loco. Pero los locos no saben nada. En cambio... ¡Si hubieran podido verme! ¡Si hubieran podido ver con qué habilidad procedí! ¡Con qué cuidado... con qué previsión... con qué disimulo me puse a la obra! Jamás fui más amable con el viejo que la semana antes de matarlo. Todas las noches, hacia las doce, hacía yo girar el picaporte de su puerta y la abría... ¡oh, tan suavemente! Y entonces, cuando la abertura era lo bastante grande para pasar la cabeza, levantaba una linterna sorda, cerrada, completamente cerrada, de manera que no se viera ninguna luz, y tras ella pasaba la cabeza. ¡Oh, ustedes se hubieran reído al ver cuán astutamente pasaba la cabeza! La movía lentamente... muy, muy lentamente, a fin de no perturbar el sueño del viejo. Me llevaba una hora entera introducir completamente la cabeza por la abertura de la puerta, hasta verlo tendido en su cama. ¿Eh? ¿Es que un loco hubiera sido tan prudente como yo? Y entonces, cuando tenía la cabeza completamente dentro del cuarto, abría la linterna cautelosamente... ¡oh, tan cautelosamente! Sí, cautelosamente iba abriendo la linterna (pues crujían las bisagras), la iba abriendo lo suficiente para que un solo rayo de luz cayera sobre el ojo de buitre. Y esto lo hice durante siete largas noches... cada noche, a las doce... pero siempre encontré el ojo cerrado, y por eso me era imposible cumplir mi obra, porque no era el viejo quien me irritaba, sino el mal de ojo. Y por la mañana, apenas iniciado el día, entraba sin miedo en su habitación y le hablaba resueltamente, llamándolo por su nombre con voz cordial y preguntándole cómo había pasado la noche. Ya ven ustedes que tendría que haber sido un viejo muy astuto para sospechar que todas las noches, justamente a las doce, iba yo a mirarlo mientras dormía.
Al llegar la octava noche, procedí con mayor cautela que de costumbre al abrir la puerta. El minutero de un reloj se mueve con más rapidez de lo que se movía mi mano. Jamás, antes de aquella noche, había sentido el alcance de mis facultades, de mi sagacidad. Apenas lograba contener mi impresión de triunfo. ¡Pensar que estaba ahí, abriendo poco a poco la puerta, y que él ni siquiera soñaba con mis secretas intenciones o pensamientos! Me reí entre dientes ante esta idea, y quizá me oyó, porque lo sentí moverse repentinamente en la cama, como si se sobresaltara. Ustedes pensarán que me eché hacia atrás... pero no. Su cuarto estaba tan negro como la pez, ya que el viejo cerraba completamente las persianas por miedo a los ladrones; yo sabía que le era imposible distinguir la abertura de la puerta, y seguí empujando suavemente, suavemente.
Había ya pasado la cabeza y me disponía a abrir la linterna, cuando mi pulgar resbaló en el cierre metálico y el viejo se enderezó en el lecho, gritando:
-¿Quién está ahí?
Permanecí inmóvil, sin decir palabra. Durante una hora entera no moví un solo músculo, y en todo ese tiempo no oí que volviera a tenderse en la cama. Seguía sentado, escuchando... tal como yo lo había hecho, noche tras noche, mientras escuchaba en la pared los taladros cuyo sonido anuncia la muerte.
Oí de pronto un leve quejido, y supe que era el quejido que nace del terror. No expresaba dolor o pena... ¡oh, no! Era el ahogado sonido que brota del fondo del alma cuando el espanto la sobrecoge. Bien conocía yo ese sonido. Muchas noches, justamente a las doce, cuando el mundo entero dormía, surgió de mi pecho, ahondando con su espantoso eco los terrores que me enloquecían. Repito que lo conocía bien. Comprendí lo que estaba sintiendo el viejo y le tuve lástima, aunque me reía en el fondo de mi corazón. Comprendí que había estado despierto desde el primer leve ruido, cuando se movió en la cama. Había tratado de decirse que aquel ruido no era nada, pero sin conseguirlo. Pensaba: "No es más que el viento en la chimenea... o un grillo que chirrió una sola vez". Sí, había tratado de darse ánimo con esas suposiciones, pero todo era en vano. Todo era en vano, porque la Muerte se había aproximado a él, deslizándose furtiva, y envolvía a su víctima. Y la fúnebre influencia de aquella sombra imperceptible era la que lo movía a sentir -aunque no podía verla ni oírla-, a sentir la presencia de mi cabeza dentro de la habitación.
Después de haber esperado largo tiempo, con toda paciencia, sin oír que volviera a acostarse, resolví abrir una pequeña, una pequeñísima ranura en la linterna.
Así lo hice -no pueden imaginarse ustedes con qué cuidado, con qué inmenso cuidado-, hasta que un fino rayo de luz, semejante al hilo de la araña, brotó de la ranura y cayó de lleno sobre el ojo de buitre.
Estaba abierto, abierto de par en par... y yo empecé a enfurecerme mientras lo miraba. Lo vi con toda claridad, de un azul apagado y con aquella horrible tela que me helaba hasta el tuétano. Pero no podía ver nada de la cara o del cuerpo del viejo, pues, como movido por un instinto, había orientado el haz de luz exactamente hacia el punto maldito.
¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es sólo una excesiva agudeza de los sentidos? En aquel momento llegó a mis oídos un resonar apagado y presuroso, como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Aquel sonido también me era familiar. Era el latir del corazón del viejo. Aumentó aún más mi furia, tal como el redoblar de un tambor estimula el coraje de un soldado.
Pero, incluso entonces, me contuve y seguí callado. Apenas si respiraba. Sostenía la linterna de modo que no se moviera, tratando de mantener con toda la firmeza posible el haz de luz sobre el ojo. Entretanto, el infernal latir del corazón iba en aumento. Se hacía cada vez más rápido, cada vez más fuerte, momento a momento. El espanto del viejo tenía que ser terrible. ¡Cada vez más fuerte, más fuerte! ¿Me siguen ustedes con atención? Les he dicho que soy nervioso. Sí, lo soy. Y ahora, a medianoche, en el terrible silencio de aquella antigua casa, un resonar tan extraño como aquél me llenó de un horror incontrolable. Sin embargo, me contuve todavía algunos minutos y permanecí inmóvil. ¡Pero el latido crecía cada vez más fuerte, más fuerte! Me pareció que aquel corazón iba a estallar. Y una nueva ansiedad se apoderó de mí... ¡Algún vecino podía escuchar aquel sonido! ¡La hora del viejo había sonado! Lanzando un alarido, abrí del todo la linterna y me precipité en la habitación. El viejo clamó una vez... nada más que una vez. Me bastó un segundo para arrojarlo al suelo y echarle encima el pesado colchón. Sonreí alegremente al ver lo fácil que me había resultado todo. Pero, durante varios minutos, el corazón siguió latiendo con un sonido ahogado. Claro que no me preocupaba, pues nadie podría escucharlo a través de las paredes. Cesó, por fin, de latir. El viejo había muerto. Levanté el colchón y examiné el cadáver. Sí, estaba muerto, completamente muerto. Apoyé la mano sobre el corazón y la mantuve así largo tiempo. No se sentía el menor latido. El viejo estaba bien muerto. Su ojo no volvería a molestarme.
Si ustedes continúan tomándome por loco dejarán de hacerlo cuando les describa las astutas precauciones que adopté para esconder el cadáver. La noche avanzaba, mientras yo cumplía mi trabajo con rapidez, pero en silencio. Ante todo descuarticé el cadáver. Le corté la cabeza, brazos y piernas.
Levanté luego tres planchas del piso de la habitación y escondí los restos en el hueco. Volví a colocar los tablones con tanta habilidad que ningún ojo humano -ni siquiera el suyo- hubiera podido advertir la menor diferencia. No había nada que lavar... ninguna mancha... ningún rastro de sangre. Yo era demasiado precavido para eso. Una cuba había recogido todo... ¡ja, ja!
Cuando hube terminado mi tarea eran las cuatro de la madrugada, pero seguía tan oscuro como a medianoche. En momentos en que se oían las campanadas de la hora, golpearon a la puerta de la calle. Acudí a abrir con toda tranquilidad, pues ¿qué podía temer ahora?
Hallé a tres caballeros, que se presentaron muy civilmente como oficiales de policía. Durante la noche, un vecino había escuchado un alarido, por lo cual se sospechaba la posibilidad de algún atentado. Al recibir este informe en el puesto de policía, habían comisionado a los tres agentes para que registraran el lugar.
Sonreí, pues... ¿qué tenía que temer? Di la bienvenida a los oficiales y les expliqué que yo había lanzado aquel grito durante una pesadilla. Les hice saber que el viejo se había ausentado a la campaña. Llevé a los visitantes a recorrer la casa y los invité a que revisaran, a que revisaran bien. Finalmente, acabé conduciéndolos a la habitación del muerto. Les mostré sus caudales intactos y cómo cada cosa se hallaba en su lugar. En el entusiasmo de mis confidencias traje sillas a la habitación y pedí a los tres caballeros que descansaran allí de su fatiga, mientras yo mismo, con la audacia de mi perfecto triunfo, colocaba mi silla en el exacto punto bajo el cual reposaba el cadáver de mi víctima.
Los oficiales se sentían satisfechos. Mis modales los habían convencido. Por mi parte, me hallaba perfectamente cómodo. Sentáronse y hablaron de cosas comunes, mientras yo les contestaba con animación. Mas, al cabo de un rato, empecé a notar que me ponía pálido y deseé que se marcharan. Me dolía la cabeza y creía percibir un zumbido en los oídos; pero los policías continuaban sentados y charlando. El zumbido se hizo más intenso; seguía resonando y era cada vez más intenso. Hablé en voz muy alta para librarme de esa sensación, pero continuaba lo mismo y se iba haciendo cada vez más clara... hasta que, al fin, me di cuenta de que aquel sonido no se producía dentro de mis oídos.
Sin duda, debí de ponerme muy pálido, pero seguí hablando con creciente soltura y levantando mucho la voz. Empero, el sonido aumentaba... ¿y que podía hacer yo? Era un resonar apagado y presuroso..., un sonido como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Yo jadeaba, tratando de recobrar el aliento, y, sin embargo, los policías no habían oído nada. Hablé con mayor rapidez, con vehemencia, pero el sonido crecía continuamente. Me puse en pie y discutí sobre insignificancias en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecía continuamente. ¿Por qué no se iban? Anduve de un lado a otro, a grandes pasos, como si las observaciones de aquellos hombres me enfurecieran; pero el sonido crecía continuamente. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer yo? Lancé espumarajos de rabia... maldije... juré... Balanceando la silla sobre la cual me había sentado, raspé con ella las tablas del piso, pero el sonido sobrepujaba todos los otros y crecía sin cesar. ¡Más alto... más alto... más alto! Y entretanto los hombres seguían charlando plácidamente y sonriendo. ¿Era posible que no oyeran? ¡Santo Dios! ¡No, no! ¡Claro que oían y que sospechaban! ¡Sabían... y se estaban burlando de mi horror! ¡Sí, así lo pensé y así lo pienso hoy! ¡Pero cualquier cosa era preferible a aquella agonía! ¡Cualquier cosa sería más tolerable que aquel escarnio! ¡No podía soportar más tiempo sus sonrisas hipócritas! ¡Sentí que tenía que gritar o morir, y entonces... otra vez... escuchen... más fuerte... más fuerte... más fuerte... más fuerte!
-¡Basta ya de fingir, malvados! -aullé-. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí... ahí!¡Donde está latiendo su horrible corazón!
FIN

miércoles, 16 de enero de 2013

Lastimo...

La única diferencia entre tu y yo
es que cuando yo lastimo tan solo lo hago una vez
pero procuro que esta herida sangre por la eternidad.

Pues mi punto de referencia es el alma, lastima que ataco cuando menos lo pienso

Perdoname...

Perdóname por siempre intentar cambiar sin
olvidar el ayer,
perdóname por que muchas veces te compare
con el
ya que mas da, pues al paso
del tiempo tan solo ha quedado
un ya no importa mas
la confianza es tan poca
te conozco mas que a mi
pues con eso me basta para saber que 
ya nunca volverás

martes, 15 de enero de 2013

Arrancare

Arrancare cada rosa que hay en mi pecho,
para dartela cada amanecer, y asi sepas
todo el amor que por ti tengo...
Te Amo!!!!

3 cosas y 1

‎3 cosas existen en mi mundo... y 1 que ya no existe...
Las 3 cosas... Tristeza, dolor y mi soledad....
Lo que ya no existe... Mi felicidad n.n

domingo, 13 de enero de 2013

Entre...

Entre tantas rosas, me escogiste para morirme en la soledad, esa flor que creció en mi interior se esta marchitando, esa flor es el recuerdo, el desamor, la desilusión. Aquellos sueños en la oscuridad me envuelven en la noche, esa voz que escuche se torno a gemido, a odio. Tu alma se alejo, ahora aquella flor se esta marchitando...

Despues...

Después de tanto tiempo que ha pasado, aun te sigo esperando, en el mismo lugar de siempre...

Hoy...


Hoy solo quiero el desahogo, ya no quiero mas sufrir, solo deseo que dejas de jugar, acertijos que me están matando, estas lagrimas aun chorrearan, hasta que sangra la ultima gota de mi corazón...

Mi soledad..

Mi soledad pense que seria eterna
pero de la nada vuelven los recuerdos
de un viejo y antiguo amor que crei
o me hicieron creer que habia muerto
ahora todo mi mundo se a volcado en
una gran tormenta de sentimientos encontrados; e llorado y gritado
preguntandome porque, porque,
ahora que mi corazon a vuelto a amar,
porque la vida me da un golpe tan pero
tan bajo.

No soy!

No soy una muñeca de parcelana que a tu antojo juegas, soy una mujer de sentimiento, soy el resto de la pequeña carne que destrozaste. Aquellos poemas que se sintieron ajenos que llegaron a colgarse de mi mano cerrada en puño y ternura, viento fallido
Y mi silencio vivo...

La vida es una rosa congelada


Transitando sin rumbos
con la memoria archivada
entre los espejos del ayer,
sus manos fueron dejando huellas
cuando las rosas del amor se abrían
cada día en mi amanecer,
hoy la vida se me va entre los dedos
y me van dejando copos de nieve
sobre mi sensatez,
la mirada cansada busca guarida
en lo oscuro de la tierra
porque ya no quiere ver,
la vida es una rosa congelada
que tengo guardada
entre los pliegues de mi alma
para que no se dañe
hasta que vuelva mi esencia
a verla florecer.

Mi Lugar

Donde me lleve mi imaginación a mi espacio, mi mundo,mi tiempo, momentos vividos y por vivir... Es mi lugar ...
donde me encierro a escuchar mi yo interior el que me pide a gritos que quiere más, lo saco a pasear a todos los lugares donde sé que siempre estaré, que nunca se irán ES MI LUGAR, donde me siento feliz de estar...
ASI SOY YO...una gota de agua en algún lugar, un misterio por d
escubrir ,una soñadora que desea soñar ,una simple mirada ,una simple sonrisa ,una simple palabra ,una letra en un poema ...
ASI SOY YO...nada de nadie y un poco de todo..

viernes, 11 de enero de 2013

Lloro por tu ausencia.

Aunque ya no te encuentres a mi lado
sigues grabado en mi corazón, 
que llora tu ausencia, cada vez que te recuerda.
Buscando de nuevo tus caricias,
que jamás volveré a sentir,
pero que las recuerdo gracias a que un día las marcaste en mi ser,
depositando en mi cuerpo un amor, que el viento arrastró de mi piel,
dejándola desnuda y desprotegida,
derramando gotas de sangre, provocadas por el dolor de tu ausencia.
No es el llanto quien demuestra mi derrota, ni mi desesperación por la falta de tu amor, 
es el dolor que guarda mi corazón, quien anula mi mente.
Es esa soledad de mi interior, quien grita su nombre.
Es el vacío de mi cuerpo, quien suplica tu regreso.
Es tan solo ese amor que me has dado y que ahora me arrebatas, el que me estremece por no tenerte a mi lado.

jueves, 10 de enero de 2013

......


¿De que sirve un hermoso rostro si no te tomas el tiempo de conocer su corazon?
¿acaso solo buscas un titere,un mueble o solo un adorno?
dices amarla pero tus acciones la van matando lentamente
dices protegerla pero en cambio solo la hieres......
un cuento de terror sepultara su corazon y  ella prefirio arrancar sus ojos para no ver mas tus acciones que solo la dañan.......
¿que lugar ocupa en tu vida?
¿que es lo que deseas de ella?
si dices que la amas porque la dañas?

miércoles, 9 de enero de 2013

Lineas de amor

Lineas de amor
que conducen muy despacio
a lo mas hermoso
de su ser

dibuje sobre su cuerpo
toda suerte de dibujos
su humeda intimidad
denunciaba mi concurso

sin espacios olvidados
todo era mio en ese momento
besos y caricias intensos
tu sabor de mujer en mi boca

mi virilidad despierta
palpitante y ansiosa
por penetrar tan dentro
que locura provoca

miradas complices
orgamos deliciosos
calidez de dos cuerpo
unidos en un solo deseo

y me derrame, junto a ti
en tus entrañas
con sonidos lujuriosos
que no engañan

como tu, dijiste amigo
luchare por repetir
ese sueño contigo, mujer
y volverte a sentir

EN EL SILENCIO

Cortina de los pilares
es la enredadera verde.
¡Cuál se amontonan pesares
cuando la ilusión se pierde!

¿Ya olvidaste la canción
que decía penas hondas?
De un violín el grato son
se oía bajo las frondas.

Suspendida del alar
lucía mata de flores.
¿Ya olvidaste aquel cantar,
cantar de viejos amores?

De noche en el corredor
te hablaba siempre en voz baja.
¡Cómo murió nuestro amor!
¡Qué triste la noche baja!

Por el patio van las hojas...
en sombras está el salón...
¡Qué tristes son las congojas
de un herido corazón! 

Estoy...

Estoy consciente que es este juego de dos,
solo juega un corazón,
perdóname si te digo que te quiero
y no de la manera en que tu quieres
esto duele
pero no puedo tenerte mas en mi vida
aunque fuiste todo para mi
hoy quiero estar sin ti.

martes, 8 de enero de 2013

Tres Corazones

tres corazones desangrándose por una misma razón
el deseo de ser amados
uno atado a un vida 
que si bien eligió pero no le hace feliz
otro tan solo quiere amar sin limites
y saber que es amado
y un tercero odiando al destino por 
haber llegado tarde
tres sonrisas fingidas
todo un mundo señalando

Tu dulzura

Camino lentamente por la senda de acacias,
me perfuman las manos sus pétalos de nieve,
mis cabellos se inquietan bajo céfiro leve
y el alma es como espuma de las aristocracias.

Genio bueno: este día conmigo te congracias,
apenas un suspiro me torna eterna y breve...
¿Voy a volar acaso ya que el alma se mueve?
En mis pies cobran alas y danzan las tres Gracias.

Es que anoche tus manos, en mis manos de fuego,
dieron tantas dulzuras a mi sangre, que luego,
llenóseme la boca de mieles perfumadas.

Tan frescas que en la limpia madrugada de Estío
mucho temo volverme corriendo al caserío
prendidas en mis labios mariposas doradas.

lunes, 7 de enero de 2013

No te rindas

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.

No te rindas
que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros
y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas
Aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda,
y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma
aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya
y tuyo también el deseo
porque lo has querido
y porque te quiero

porque existe el vino
y el amor, es cierto.
porque no hay heridas que no
cura el tiempo.

Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas
que te protegieron.
vivir la vida y aceptar el reto,

Recuperar la risa,
ensayar el canto,
bajar la guardia y
extender las manos.

Desplegar las alas
e intentar de nuevo,
celebrar la vida y
retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma
aún hay vida en tus sueños
porque cada día es un comienzo nuevo
porque ésta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás sola
porque yo te quiero. 

Poema de: Mario Benedet

Suspiros.

suspiros en la oscuridad al recordar un profundo dolor atraviesa mi alma en estos momentos, se que nunca fuiste mio pero mi corazón siempre fue tuyo, mi sangre corre tras la herida un anhelo estará siempre te amare en la eternidad........

El sueño

El sueño llévalo a lo eterno,
en donde el silencio se corrompe,
con el deseo de una noche sensata,
roba mis anhelos,
donde cada suspiro llene mi confort,
lejos de la vida cada vez mas común,
donde lo bello deja de serlo
y lo mas superficial ciega al mundo entero
inverna el alma cierra el portar al irte
sin despedirte...

domingo, 6 de enero de 2013

Destarrado

Destarrado de ese corazon
por ser un ser supremo
el gelido viento congela su amor
que el llanto no puede seguir destruyendo.
regresa muriendo a su tetrico hogar
cubierto con lluvia todo su ser
al entrar en ella su alma no puede creer
que el amor humano entre sus brazos puede tener.

El Reino de las Hadas "Edgar Allan Poe"

Valles oscuros, torrentes umbríos, bosques
nebulosos en los cuales nadie puede descubrir
las formas a causa de las lágrimas que gota a
gota se lloran de todas partes! Allá, lunas desmesuradas
crecen y decrecen, siempre, ahora,
siempre, a cada instante de la noche, cambiando
siempre de lugar, y bajo el hálito de sus faces
pálidas ellas oscurecen el resplandor de las
temblorosas estrellas. Hacia la duodécima
hora del cuadrante nocturno una luna más
nebulosa que las otras,-de una especie que las
hadas han probado ser la mejor,-desciende
hasta bajo el horizonte y pone su centro sobre
la corona de una eminencia de montañas, mientras
que su vasta circunferencia se esparce en
vestiduras flotantes sobre los caseríos, sobre las
mismas mansiones distantes, sobre bosques
extraños, sobre la mar, sobre los espíritus que
danzan, sobre cada cosa adormecida, y los sepulta
completamente en un laberinto de luz.
Y entonces, ¡cuán profundo es el éxtasis de
ese su sueño! de mañana, ellas se levantan, y su
velo lunar vuela por los cielos mientras se agitan
como pálido albatros al soplo de la tempestad
que las sacude como a casi todas las cosas.
Pero cuando las hadas que se han refugiado
bajo esa luna de la que se han servido, por así
decirlo, como de una tienda, la dejan, no pueden
jamás volver a encontrar abrigo. Y los átomos
de ese astro se dispersan y se convierten bien
pronto en una lluvia, de la cual las mariposas
de esta tierra, que buscan en vano los cielos
y vuelven a descender,-¡criaturas jamás
satisfechas!-nos devuelven partículas a veces
sobre sus alas estremecidas.