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martes, 7 de agosto de 2012

La visita de la muerte!



Recuerdo claramente el haber llegado ahí, cuantos recuerdos felices, tristes, amargos, dolorosos, parecen ser mas malos que buenos, tal vez es porque realmente era así, las situaciones en las que tuve que volver ahí no fueron las mejores y creo que nunca lo serán, los días transcurrieron y pronto llego el segundo aniversario de mi llegada a aquella casa qu
e a pesar de la desdicha eternamente será el hogar que me vio crecer, el ambiente se volvió pesado, lleno de angustia, la negatividad se respiraba en si, parecía un producto mas de mi cansada mente, pero los siguiente me confirmo que no! 
Tenía los ojos muy abiertos, mis oídos ávidos de cualquier sonido, mi cuerpo preparado para cualquier eventualidad pero nada me tenia preparado para algo así.. 
Inicio con ruidos molestos, que después se fueron acercando hasta mi puerta, el corazón me latía a mil y era muy tarde para que alguien estuviera abajo o mas caminando a las 3 de la mañana. 
Me arme de valor y me levante, abrí la puerta y ni la luna alumbraba el pasillo que llevaba hasta las escaleras. 
Me dirigí hasta las escaleras tratando de poder visualizar algo, pero todo era desprovisto de color y forma para mi. Llegue a la sala el aire era frío, muy frío, la cocina oscura a pesar de la ventana, y ningún ruido acechaba el ambiente, decidí prender la luz, sorpresa la que me lleve, ninguna funcionaba, era lo único que necesitaba para saber que alguien entro, el morbo era mas mis ansias de saber a quien me enfrentaba, voces eran las que escuchaba, me asustaba pero igual, avance y decidí saber de que se trataba llegue a mi bodega el ambiente muy oscuro, frío, frío como la muerte, y la bodega parecía no tener en fin en oscuridad, algo tocó mi espalda, tal vez nervios, después una voz burlona, una risa de complicidad y manipulación pues era víctima de sus juegos, preferí ser mas fuerte pedir que se muestre ante mi, pero prefiero no haberlo hecho, su cuerpo era de cenizas negras, ojos tan resplandecientes, su piel blanca como la luna, sus facciones macabras, su sombrero de otra época, su cara demacrada, sus manos ensangrentadas, y yo que iba a hacer, no lo se, pero eso no fue lo peor, ahora mis manos eran las ensangrentadas, mi vestido una bata de sangre, el teléfono descolgado y lleno de sangre, el cuerpo de alguien mas en un charco, a medio desmembrar, y para ser oportunos tocaron el timbre, enloquecí ahora que excusa daría para este disparate, y se mostró ante mi, con su tono burlón preguntando que haría, así que abrió la puerta, un policía y dos doctores de aspecto cadavérico me miraron con repulsión, sonrió y dijo que tal vez recoger todo y limpiar seria propicio, asintieron y lo ultimo que pude apreciar fue el cuerpo que yacía sin vida, y una cara a lo sumo apreciable, pero era conocida, esas facciones, esa mirada. 
Era yo!