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miércoles, 18 de julio de 2012

Tipos de Vampiros Tipos D

Dearg Diliat
Dearg Diliat es una raza de vampiros de Irlanda, cuyo origen se remonta a la inclasificable mitología precelta, y que presenta innumerables variaciones a través de las leyendas medievales. Su nombre es uno de los más citados y cambiantes del ciclo mitológico irlandés, con alternativas como: Dearg due, Deamhain fhola, Deamhan, Dearg Diulai, Dearg Dul, Derrick Dally, etc.

Clasificar a los Dearg Diliat como una especie de vampiros es un error, ya que no se trata de un término que define su naturaleza, sino los hábitos alimenticios de ciertas criaturas asociadas al vampirismo. En otras palabras, uno no se convierte en un Dearg Diliat, sino que se alcanza ese grado al incursionar en las variantes más abominables de la gastronomía antropófaga.

Los vampiros celtas poseen muchos matices. Algunos de ellos ni siquiera reparan en los humanos como fuente de alimentación. Dearg Diliat es un nombre genérico para todas las clases de vampiros que sí se alimentan de sangre humana, incluso de carne humana. Pueden pertenecer a diferentes razas, regiones, estirpes, etc; sólo los une este lazo apasionado por la sangre de los hombres mortales.

Las leyendas del medioevo utilizan el término Dearg Diliat como un grado para clasificar la peligrosidad de los espíritus nocturnos. También se aplica vagamente a los guerreros infames, temidos y adorados, del oscuro pasado pre-celta, de quienes se dice bebían la sangre de sus enemigos derrotados. Ya en pleno renacimiento, el término Dearg Diliat pasó a engrosar el listado de epítetos para los espectros de los viejos druidas celtas, cuyas almas rondan los bosques añorando aquel pasado rubicundo de sacrificios y ofrendas sanguíneas.

Uno de los Dearg Diliat más célebres del folklore celta es Abhartach, personaje sobre el que se tejen toda clase de historias y paternidades narrativas. Una de ella es haber sido la fuente de inspiración del escritor irlandés Bram Stoker para la concepción de su conde Drácula.

Cuando los primeros folkloristas del siglo XVIII comenzaron a indagar en sobre las tradiciones populares de Irlanda, los Dearg Diliat se habían fundido con historias de orden fantasmagórico. Hubo que recurrir a la lingüística comparada para rastrear sus apariciones. De este modo se pudo trazar una explicación tambaleante sobre el origen y la naturaleza de este título nobiliario de los vampiros.

Los Dearg Diliat sólo pueden morir bajo la espada de un héroe, es decir, de un hombre semidivino. El resto sólo podía aspirar a inmovilizarlo en su cubil, operación que consistía en colocar una pequeña pirámide de piedras sobre su guarida, recitando viejas melodías y encantamientos olvidados.

La madriguera de los Dearg Diliat posee un fondo doble, justo debajo de la fosa donde normalmente se deposita el ataúd, cajón, sudario, o lo que permita el bolsillo de los deudos. En esa tierra pérfida, maldita, los Dearg Diliat acumulan las tibias de sus víctimas a modo de refrigerio para las noches sagradas del calendario celta, cuya progresión observan rigurosamente.


Etimología de Dearg Diliat:Dearg Diliat significa, literalmente, Sangre Roja. Quien escuchaba esta conjunción no pensaba en la nobleza humana, sino en todos los vampiros, trolls, hadas y demás criaturas que beben sangre humana.

Dhampir: Dhampiro: Dhampyr
Dhampiro (Dhampir, Dhampyr, etc) es una raza de vampiros de la confusa mitología gitana. Sus leyendas se expandieron por Rumania y los Balcanes, e incluso sobreviven en la indiferente Albania.

El Dhampiro es un vampiro híbrido. Es decir, la cruza entre una mujer humana y un vampiro de sangre pura. Ubicar sus historias en el mapa es sencillo. Más complejo es comprenderlas, ya que el Dhampiro, al menos en una de sus facetas legendarias, no es enemigo de los humanos, sino un cazador de vampiros.

Según esta variante, los Dhampiros cazan y se alimentan de vampiros, a quienes odian prolijamente. Tienen una vida relativamente corta, al menos para los estándares vampíricos, debido a que carecen de estructura ósea. En cambio, poseen una especie de gelatina licuefacta que, dentro del cuerpo, funciona como esqueleto. Según el monóglota y podólogo argento, el profesor Lugano, los Dhampiros están sostenidos por su propia fauna cadavérica, ya que los procesos naturales que conservan las células se detienen gremialmente al momento de morir.

Las aldeas rumanas respetaban sinceramente a los Dhampiros. Usualmente era nómades, vagabundos sin patria ni techo que recorrían las comarcas cazando vampiros y recolectando suculentas ofrendas de los campesinos. No heredan ninguna de las facultades sobrenaturales de los vampiros, salvo el hecho respetable de andar, comer y beber estando muertos. Envejecen a un ritmo frenético, casi cinco veces más rápido que los humanos.

Los Dhampiros siguen el rastro migratorio de los vampiros. Cuando ubican una aldea infectada de No-Muertos se dirigen a las autoridades ofreciendo sus servicios. Una vez acordados sus honorarios, el Dhampiro se dirigía a la plaza central de la aldea, emitiéndo un desafío a viva voz. Por alguna razón que los vampirólogos han decidido omitir, los vampiros siempre aceptaban el desafío, y se acercaban al sitio acordado bajo una forma traslúcida. Los Dhampiros, viejos conocedores del folklore rumano, sabían cómo detectar a un vampiro invisible utilizando una hoja de fresno bajo sus propios ojos o -vaya a saber uno por qué- colocando su camisa al revés.

Detectado el vampiro, la lucha es breve y sangrienta. Los Dhampiros no necesitan atravesar el corazón de sus enemigos. Los masacran a dentellada limpia y consumen hasta el último rescoldo de sus cuerpos.

La edad media reconoció a los Dhampiros como seres útiles para las comunidades rurales. Sus honorarios fueron debidamente consignados por las autoridades. Incluso existen casos documentados de Dhampiros que contrayeron matrimonio por iglesia. En Bulgaria se dio un entorno menos amigable. Se los acusaba de raptar mujeres vírgenes y de poseer habilidades amatorias infernales. Las damas ligeras de cascos, por otra parte, los utilizaban como excusa para dar cuenta de sus embarazos no deseados.

A mediados del siglo XII Rumania se vio envuelta en una verdadera plaga de Dhampiros. Estaban en todas partes. Las aldeas los recibían casi diariamente. Un cura escéptico de la ciudad de Giurgiu no dudó al sugerir que los Dhampiros no existen. En cambio, propuso la existencia canallas que se hacían pasar por Dhampiros y cretinos que se acostaban con la mujer del vecino.

Lo cierto es que los Dhampiros sobrevivieron hasta bien entrado el siglo XX. El último documento oficial que los menciona data de 1959 y proviene de Kosova. Al parecer, un Dhampyr continuaba activo en aquella región, limpiando las aldeas de indeseables hematófagos a cambio de unos pocos leus. Fue él quien dio cuenta de la última leyenda de Dhampiros de la que se tiene conocimiento. Según aclaró a sus allegados, debía ser enterrado boca abajo en el sarcófago. De lo contrario, moriría en la tumba como Dhampiro, retornando luego como un vampiro convencional. Las autoridades locales siguieron al pie de la letra estas recomendaciones, e incluso añadieron otra: construirle un regio ataúd de hierro.



Etimología de Dhampiro:

La palabra Dhampiro deriva del rumano Dham, "diente"; y Pirë, "beber". Significa: El que bebe con los dientes.



Dhampiros en la literatura:Podría decirse que toda criatura híbrida, mezcla de humano con vampiro, es un Dhampiro. Sin embargo, son pocas las obras que los mencionan directamente. Estas son algunas de ellas:
  • Academia de vampiros (Vampire academy, Richelle Mead, 2007)
  • Amanecer (Breaking dawn, Stephenie Meyer, 2008)
  • Beso de sombra (Shadow Kiss, Richelle Mead, 2008)
  • Crepúsculo (Twilight, Stephenie Meyer, 2005)
  • Eclipse (Eclipse, Stephenie Meyer, 2007)
  • Espíritu atado (Spirit bound, Richelle Mead, 2010)
  • Frostbite (Frostbite, Richelle Mead, 2008)
  • Lazos de sangre (Blood son, Erica Orloff, 2007)
  • Luna nueva (New moon, Stephenie Meyer, 2006)
  • Promesa de sangre (Blood promise, Richelle Mead, 2009)
  • Último sacrificio (Last sacrifice, Richelle Mead, 2010)


  • Doppelsauger, el vampiro lactante.
    Doppelsauger, llamado también Dubblesüger, es un extraño vampiro de las leyendas alemanas del este, que eventualmente modificó sus hábitos en el imaginario popular y se convirtió en una criatura completamente diferente, utilizada, entre otros, por E.A. Poe en su relato William Wilson (William Wilson) bajo el nombre de Doppelganger.

    El nacimiento del Doppelsauger es extravagante, por no decir prosaico. Sucede de dos maneras. La primera, cuando una madre se excede en tiempo conveniente de amamantar a su hijo, o bien cuando no lo amamanta en absoluto.

    Cualquiera de estas dos posibilidades deriva en la creación del Doppelsauger; un vampiro errático, sanguinario, cuya obsesión oral resulta decisiva para comprender su naturaleza.

    La única manera de impedir el levantamiento póstumo del Doppelsauger es colocando una moneda entre los dientes del sospechoso antes de que muera, es decir, durante su agonía. Más aún, la moneda, preferiblemente de cobre, deberá ser renovada periódicamente durante diez años, fecha de caducidad para las posibilidades revinientes de este hematófago.

    Si por cuestiones ajenas al deseo de los deudos, la moneda no es colocada en su sitio en el momento preciso, se deben atar las quijadas del muerto para que estas no se abran dentro del ataúd.

    Cuando todos los métodos profilácticos fallan, la única forma de impedir que el Doppelsauger retorne al hogar como un sediento infante demoníaco, es reemplazar la puerta de entrada a su antigua casa por otra nueva, cuestión que, al parecer, genera cierto desconcierto en el vampiro.

    El Doppelsauger opera de un modo simétrico. Primero ataca a su madre, si aún está con vida, y luego a todas sus parientes mujeres, comenzando por aquellas con las que tiene vínculos sanguíneos. Los hombres están a salvo, a menos que intenten impedir su reencuentro con el seno materno.

    El Doppelsauger integra una raza de vampiros particularmente desagradable. Su cadáver se desintegra rápidamente, mostrando un aspecto deplorable, lleno de pústulas y excrecencias, pero sus labios se conservan intactos, rosados y tersos como en la plenitud de la vida. Su único propósito, y acaso su única obsesión, es la leche materna; por eso el Doppelsauger busca a las mujeres más cercanas a él y las ataca desgarrando sus senos, en un intento ineficaz por acceder a una nueva etapa de lactancia, por cierto, abominable y letal para sus víctimas.

    Curiosamente, las nodrizas están a salvo de los ataques del Doppelsauger, aún aquellas que lo hayan amamantado durante la niñez; omisión que revela que su obsesión por la leche es menos importante que cumplir a rajatabla uno de los tabúes más extendidos en todo el mundo.

    Draugr
    Draugr es un aterrador vampiro de la mitología nórdica. Se dice que habita en las tumbas de los vikingos infames, es decir, de aquellos que no murieron en combate. Recordemos que dentro del pensamiento nórdico la única muerte noble es bajo el filo de la espada. Los que mueren de enfermedad o vejez son despreciados en el Valhala.

    El Draugr selecciona cuidadosamente su morada de ultratumba, teniendo predilección por las tumbas de ricos mercaderes; ya que este vampiro necrófago tiene una particular fascinación por el oro y las riquezas metalúrgicas.

    El Draugr posee una fuerza sobrehumana, incluso puede aumentar o disminuir su tamaño y peso a voluntad. Así lo describe la Saga de Eyrbyggja: (el Draugr) es de cuerpo áspero y mirada terrible. Crece hasta alcanzar el tamaño de un buey. Sus apariciones son precedidas por una niebla espesa y nauseabunda que brota de los sepulcros.

    Los Draugr son vampiros insaciables: se alimentan de sangre (cuando pueden conseguirla) o de la carne pútrida de los cadáveres. Incluso provocan la locura y el suicidio de de personas aparentemente razonables, con el único propósito de degustar un cuerpo mancillado. El comportamiento errático del ganado es atribuido a la influencia meléfica del Draugr, quien suele atormentar a la hacienda y a pequeños animales salvajes. También monta los mejores corceles de manera invisible, volviéndolos inútiles para la batalla. En la Saga de Eyrbyggja se asegura que el Draugr puede fulminar con la mirada a las aves en pleno vuelo.

    Las metamorfosis del Draugr son incontables. Puede aparecer bajo la forma de un corcel gris sin orejas ni cola, bueyes, gatos, incluso focas. Posee, además, la habilidad inquietante de penetrar en los sueños de sus víctimas. Sus poderes sobrenaturales no terminan allí. El Draugr tiene potestad sobre los fenómenos climáticos. Trae oscuridad durante el día y tempestades bajo los cielos sin nubes.

    Los Draugar sólo pueden ser aniquilados por un héroe, es decir; por un hombre cuyo valor y coraje estén fuera de toda duda, ya que las armas no les provocan daño alguno (Esto queda claro en la Saga de Gripssonar). Una vez vencido, el vampiro era prolijamente decapitado.

    Para prevenir el alzamiento del Draugr existen varias operaciones profilácticas: atar los dedos de los pies del cadáver de quien se sospecha que podría ser un vampiro, dejar una tijera abierta sobre el pecho del difunto y esconder algunas ramas entre sus ropas.


    Etimología de Draugr:Hay quién afirma que la palabra draugr está emparentada con dragón. Basándonos en las similitudes entre estos dos seres, la teoría no parece descabellada: ambos viven en reductos oscuros, aman los tesoros y sólo pueden ser vencidos por héroes. Lo curioso es que la palabra dragón, en el latín vulgar hablado al este de los Cárpatos, "dragón" se pronunciaba Dracul.

    Drujas, vampiresas de la ira.
    La mitología persa señala que si una persona muere durante un arrebato de ira, o bien persiguiendo venganza, regresará al mundo de los vivos como un Druja, esto es, una vampiresa particularmente maligna.


    Los Drujas son vampiros incorpóreos. Apenas despiertan a su vida de ultratumba consumen su propio cadáver con la ira que traían de su paso por la Tierra. Los persas creían que las Drujas vivían en pequeñas colonias o comunidades en las grietas montañosas, y que su único propósito era causar dolor a los demás.

    Incapaces de concretar la venganza que las llevó a la tumba, las Drujas buscan encauzarla sobre cualquier desgraciado que se tope en su camino.

    Casi siempre, las Drujas se revelan como vampiresas, y se las describe de un modo similar a los Súcubos: mujeres de extraordinaria belleza y apetitos insaciables. La única manera de librarse de las Drujas es reunir una fuerza de voluntad proporcional a la cólera de estas vampiresas, ejercicio que sólo unos pocos hombres santos han logrado completar.


    El zoroastrismo menciona a las Drujas unas cuarenta y cinco veces en el Avesta, detalle que da cuenta sobre la importancia de esta raza de vampiros en la región. Incluso algunas traducciones árabes del Antiguo Testamento utilizan la palabra Drujas para referirse a ciertos espíritus licenciosos asociados al inframundo.