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miércoles, 18 de julio de 2012

Tipos de Vampiros Tipo B

Barabarlakos, el vampiro intinerante.
Barabarlakos integra una asombrosa raza de vampiros griegos. Según las tradiciones populares de aquella tierra existen numerosas formas por las cuales una persona puede vivir el infortunio de convertirse en esta clase de vampiros, todas ellas, inauditas.

Para convertirse en un Barabarlakos basta algo tan insignificante como que un gato tenga la ocurrencia de saltar sobre un cadáver, o bien que el desafortunado occiso haya comido la carne de una oveja asesinada por un lobo.

Poco interesa como uno puede transformarse en este vampiro, el Barabarlakos retornará del sepulcro con la misma furia desmesurada que sus parientes ortodoxos.

Su piel se vuelve tensa como los parches de un tambor, sin mostrar signos de descomposición. Noche tras noche el Barabarlakos sale de su tumba y recorre las calles oscuras golpeando puertas y ventanas y llamando a las personas por su nombre, aún cuando no las haya conocido en vida. Si nadie responde a sus llamados, el vampiro jamás retornará a esa casa; pero si la curiosidad de los moradores los lleva a interrogar la identidad del visitante, éste volverá una y otra vez hasta que sus deseos sanguinarios se cumplan rigurosamente.

La proverbial falta de paciencia del Barabarlakos es la mejor forma de evitar su presencia. Ansioso como ningún otro vampiro, el Barabarlakos golpeará solo una vez, y, si no obtiene respuesta, continuará su camino buscando otros hogares más receptivos. Por eso, en la antigua Grecia jamás se respondía ante el primer llamado, se aguardaba un segundo golpe, signo inequívoco de que el visitante no era un vampiro.

Para algunos vampirólogos eruditos, el Barabarlakos sería el orígen de aquella leyenda que afirma que ningún vampiro puede ingresar en una casa a menos que sea invitado. Sin embargo, esto solo es parcialmente cierto; pues si alguien responde el llamado del Barabarlakos éste no esperará la cortesía de una invitación, sino que derribará la puerta y abatirá al infortunado dueño de casa.

El Barabarlakos solo se alimentará una vez que el cadáver de su víctima se haya enfriado. Para acelerar el proceso, señalan los exégetas cretenses, el vampiro se acuesta sobre el cadáver para éste se enfríe rápidamente. A causa del peso notable del Barabarlakos, esta operación normalmente termina dejando un despojo descoyuntado, triturado, y acaso irreconocible.

Se dice que el Barabarlakos no es suceptible a la luz del sol, pero que su apetito, por cierto, moderado, solo se despierta durante algunas noches al mes. La única forma de desembarazarse de sus incursiones es encontrar su tumba, exhumar su cadáver y reducirlo a cenizas.


Balbuceado

Bluatsauger es un vampiro típico de la región alemana de Bavaria.

De aspecto pálido y siniestro, este vampiro se alimenta exclusivamente de sangre, tanto humana cómo animal. Según las leyendas medievales, los Bluatsauger son las almas corruptas de los muertos sin bautizar o aquellos que han caído en las garras de la magia negra.

No se conservan leyendas previas a la edad media, las cuales, sin duda, existieron. Sólo nos queda un canon minimalista de tradiciones cristianizadas. En todas ellas el Bluatsauger huye inexorablemente ante el nombre del Señor.

Si bien la tradición popular alrededor de los Bluatsauger ha sido cristianizada, esto no atenúa el horror que causaban estos vampiros en la región germánica de Bavaria. Sus intervenciones son precedidas por el brote de la peste, aunque esta anunciación es francamente dudosa, debido a que el primero en morir durante la plaga era acusado de ser un Bluatsauger; acusación de difícil refutación.

Uno de los medios para impedir que el Bluatsauger se levante de la tumba era colocar un racimo de uvas bajo el mentón del cadáver sospechoso; aunque a veces alcanzaba con ponerle una moneda o una piedra en la boca.

Todos estos métodos no impiden la transformación de un cadáver en un Bluatsauger, sino que impiden su capacidad de moverse y, por lo tanto, de salir de su tumba. Para matar a un vampiro siempre hay que enfrentarlo directamente, esto sucede en todas las mitologías. No es posible eliminarlo antes de su metamorfosis, precisamente porque antes de alzarse como vampiro estamos en presencia de un muerto sin valor anecdótico

Todos sabemos lo enojoso que resulta matar algo que carece de vida; y este detalle no pasó desapercibido para los pueblos que creen en vampiros. Allí radica el motivo por el que abundan métodos y medicinas tradicionales cuyo único fin es limitar a la tumba la existencia de los vampiros.

La fisionomía del Bluatsauger es notablemente curiosa: carece de esqueleto -según vociferan las historias medievales- lo cual se traduce en un andar errante, gelatinoso. Su cuerpo tambaleante está cubierto por un pelaje grueso y negro. Siempre sale de noche, llevando un puñado de tierra de su propia tumba en el puño cerrado. Esta precaución se debe a que, cuando el Bluatsauger decide convertir a un humano a su propia raza infernal, lo obliga a comer esa tierra. Sólo de ese modo alguien puede convertirse en el infame Bluatsauger.


Etimología de Bluatsauger:
La etimología de la palabra Bluatsauger no necesita mayores análisis. En alemán significa: chupasangre.
Blut Aussauger, el vampiro sin esqueleto


Blut Aussauger es una raza de vampiros que se extiende desde la región bávara hasta Bosnia. Su nombre significa literalmente "bebedor de sangre", epíteto que se ha ganado con toda justicia.

Si bien esta especie de vampiros es notablemente similar a los Bluatsauger, existen algunas discrepancias que los han separado en la consideración de los vampirólogos, aunque estos afirman que ambos clanes de vampiros comparten un ancestro mítico en común.

Se dice que cuando un Blut Aussauger quiere un compañero, es decir, transformar a alguien en vampiro, lo obligará a comer tierra de su propia tumba. Otras formas igualmente eficientes de convertirse en este vampiro es tener la mala fortuna de comer la carne de cualquier animal que haya sido matado por un lobo salvaje, cometer suicidio, morir sin haber sido bautizado o durante la práctica de algún rito pagano. En Bosnia, por ejemplo, se cree que basta caminar sobre la tumba de un Blut Aussauger para condenarse irremediablemente.

Cualquier observador agudo puede reconocer a un Blut Aussauger. Estos vampiros son pálidos, de piel cerúlea, ojos grandes e inyectados en sangre, y ligeramente hirsutos. Sus ataques son de una periodicidad asombrosa. Cada noche el Blut Aussauger abandona su sepulcro para efectuar cacerías de toda clase, que involucran tanto a seres humanos como animales.

Una de las características principales del Blut Aussauger es que caece por completo de esqueleto, lo cual lo obliga a efectuar movimientos erráticos, gelatinosos, poco propicios para un predador nocturno. Se lo puede ahuyentar utilizando ristras de ajo, y sufre de una especie de temor atávico por los perros negros, en especial si éstos tienen manchas blancas sobre los ojos.

Intelectualmente, el Blut Aussauger no es un vampiro dotado. Existen numerosas leyendas en las que se lo engaña del modo más sencillo, casi siempre para que cometa la imprudencia de comer ajo por su propia voluntad, vianda que resulta letal si es ingerida durante el cuarto creciente.


Brucolacos
Los Brucolacos son vampiros provenientes de las regiones griegas de Tesalia y Epiro, su piel es dura y áspera. Se lo destaca por su voz cavernosa, tétrica, que suele rasgar las noches helénicas, ya que el Brucolaco ataca a todos aquellos que respondan a su llamado.

Los Brucolacos -anotan algunos cronistas trasnochados- es amante de la sangre tanto como del vino.

Existen dos formas de matar a un Brucolaco: quemarlo o atravesarlo en la cabeza con una rama de fresno, teniendo la precaución de no herir sus ojos, de otra manera, el vampiro pronto recobraría sus fuerzas.

Los eruditos lanzan una advertencia: sólo es posible enfrentar a los Brucolacos durante el mediodía. En otro momento puede inmovilizar al atacante con su mirada. Aparentemente, sus poderes persuasivos disminuyen cuando el sol alcanza su cénit, razón por la cual algunos sabios han trazado un paralelo entre los Brucolacos y ciertos burgueses, quienes como todos sabemos, son menos virulentos a la hora de la siesta.


Etimología de Brucolaco:Brucolaco es un derivado de Vrykolaka. Literalmente significa Pelo de lobo. (Bru=Vryk: lobo. Y Laca=Dlaka: pelo).