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sábado, 28 de julio de 2012

Enriqueta Martí: la vampiresa de Barcelona.

Enriqueta Martí i Ripollés (1868-1913) fue una de las asesinas seriales más terribles de la historia española. Se la conoce como La vampira del carrer de Ponent o simplemente como La vampiresa de Barcelona.

Su vida se parece mucho a un descenso prefijado. De muy joven comenzó a ejercer la prostitución, tanto en burdeles como en el puerto de Barcelona. En 1895 se casa con un tal Joan Pujaló, un pintor venido a menos, pero el matrimonio fracasó rápidamente, según él, a causa del caracter impredecible de Enriqueta, muy aficionada a las aventuras pasionales con hombres desconocidos.

A pesar de su estado civil, Enriqueta Martí jamás abandonó del todo el ambiente prostibulario, ni dejó de relacionarse con rufianes y cretinos en general. De hecho, durante años llevó una doble vida. Durante el día mendigaba en conventos y parroquias, vistiendo andrajos y llevando de la mano a niños de la calle, a quienes hacía pasar por sus hijos; y durante las noches, vestida con lujosos vestidos, los asesinaba.

Se dice que Enriqueta Martí merodoeaba por el Teatre del Liceuel Casino de la Arrabassada, y otros sitios donde acudía la elite de Barcelona, ejerciendo su oficio de proxeneta. En 1909 fue detenida en su departamento de la Calle Minerva, donde administraba un burdel siniestro en el que se ofrecían niños a los espíritus más desalmados de la ciudad.

Junto a ella fue detenido un joven de buena posición. Gracias a sus contactos con las altas personalidades barcelonesas que contrataban sus servicios como proxeneta infantil, Enriqueta Martí nunca debió enfrentar un juicio por el asunto del burdel y el proceso se perdió en el olvido judicial y burocrático.

Pero ni siquiera una actividad semejante aplacó su sed de sangre. Enriqueta Martí incursionó en el ocultismo y las artes oscuras. Confeccionaba filtros, pomadas, ungüentos, pócimas y remedios caseros con la sangre, huesos y grasa de los niños que asesinaba noche a noche. Con ellos, aseguraba, podía curar enfermedades contra las que la medicina poco y nada podía hacer, entre ellas, la tan temida tuberculosis.

Nadie sabe a ciencia cierta el número de sus víctimas En su departamento del barrio del Raval se hallaron 29 cadáveres parcialmente conservados. Otros establecimientos revelaron la presencia de doce más.

La vampiresa de Barcelona disfrutó de su última víctima el 10 de febrero de 1912. Su nombre era Teresita Guitart Congost. Durante dos semanas interminables toda la ciudad la buscó por cielo y tierra. La indignación general llevó a que una vecina de Enriqueta MartíClaudia Elías, declare haber visto a una jovencita con iguales características a la muchacha desaparecida entrando a un departamento de la calle de Ponent.

El 27 de febrero, simulando una denuncia falsa sobre la posesión de gallinas en el edificio, las autoridades ingresaron en el departamento, propiedad deEnriqueta Martí. Allí se descubrió un rastro de horror y sangre que escandalizó a toda la sociedad. Se hallaron cuerpos drenados de sangre, miembros amputados, filtros con el aroma del odio y la putrefacción.

La vampiresa de Barcelona pasó el resto de sus días en una celda de la prisión Reina Amalia, demolida en 1936. Su fantasma, dicen, aún sigue merodeando las callejuelas durante las noches buscando nuevas excusas farmacológicas para desatar una insaciable sed de sangre.